Investigacion Accion Participativa (IAP)


IAP un enfoque en proceso

Los investigadores que optan por la IAP no solo son meros usuarios del repertorio de técnicas participativas sino que forman parte de un movimiento de investigadores-activistas. Ellos debaten permanentemente sus experiencias para profundizar con base empírica la construcción teórica de temas como el rol del investigador, la naturaleza de la participación, el conocimiento popular/ local, la autonomía, la visión de desarrollo.

Al comienzo y al final: una reflexión sobre nuestros valores, roles.

¿Cómo interactuamos frente a nuestros interlocutores campesinos? ¿Nos consideramos agentes/ promotores de cambio? expertos? catalizadores de procesos endógenos? desarrollistas alternativos? ideólogos o activistas, militantes participativos?

Seguramente que en la vida real tenemos más de uno de estos roles de acuerdo a las circunstancias pues forman parte del repertorio de posibilidades que nos ofrece el enfoque participativo. En los últimos años he venido leyendo, observando en mi misma y en otras personas ciertos procesos de transformación personal que quisiera compartir como una forma de reflexión sobre el trabajo participativo. Veo que las experiencias participativas nos sensibilizan por la cultura y la historia de la gente local. Escuchar los argumentos, historias de vida, los recuerdos de cada persona como un universo de riqueza y complejidad despiertan en mi un sentido de admiración. Me inspiran confianza la persistencia con que los campesinos de las comunidades andinas, de Honduras, de Colombia, Brasil, o los Ngobe de Panamá, y los Mapuche de Chile recrean sus identidades en estos tiempos de la modernidad agresiva y globalizante. Me producen una profunda fuente de inspiración que a pesar de que vienen siendo intervenidos por distintos tipos de proyectos de desarrollo, esquemas organizativos, tentados por créditos y fondos, investigados con diferentes metodologías ellos no pierden de vista sus utopías propias, sus sueños comunes.

Aprendo de ellos a resistir la seducción de la economización de la vida y comienzo a descubrir que mi vida así como la de ellos tiene más valor cuando lo espiritual, la creatividad e inteligencia emotiva, movilizan nuestras acciones conjuntas. No me desanimo fácilmente por las condiciones materiales. Estoy aprendiendo que la peor pobreza es cuando se pierde el sentimiento que las relaciones humanas y con la naturaleza son sagradas. O cuando se pierde la capacidad de relacionarse por decisión propia, cuando ya no se puede escuchar ni compartir con otras personas.

El enfoque participativo supone transformaciones interiores y externas ambas tienen implicaciones éticas y epistemológicas. Uno va cambiando conforme va conociendo lo desconocido, siempre y cuando sea una búsqueda abierta sin finalidades o resultados prefijados. Ocurre que tanto las transformaciones interiores y externas tienen impacto en la vida de uno y nos solidariza con otros que tienen semejante vivencias. Creo que un ideal participativo podría ser que las transformaciones interiores nos lleven a desarrollar nuestras capacidades de aprendizaje intersubjetivo, de escuchar con sensibilidad, de relacionarse con libertad, al florecimiento de la conciencia crítica en cada uno de nosotros. Sin embargo quisiera subrayar que estas transformaciones no son ningún intento de uniformizar cualidades ni valores sino una responsabilidad de liberarnos del pensamiento colonial dominante que manipula nuestras mentes. Que de esta manera podamos sustentar el respeto a la diversidad de las posibilidades de respuestas humanas.