El PASA

II.  Sabores y saberes de la soberanía alimentaria. 


Pratec propuso involucrar a Nacasur en la ampliación de una base institucional en el campo para el Programa Andino de Soberanía Alimentaria en la oficina de Chuyma Aru, el Naca de mayor trayectoria en Puno. Allí también tenía lugar la coordinación del Programa Titicaca a cargo de Lucho Salazar (Bolivia) y Pratec con Nacasur (Perú). Bajo el supuesto que los presentes estaban en pleno conocimiento de la orientación conceptual y metodológica de los términos establecidos para la iniciativa relacionada a la soberanía alimentaria conversada en Monsaraz, Lucho Salazar tomó la palabra en una reunión abierta entre quienes practican la facilitación de procesos campesinos de crianza de la agrobiodiversidad y la vigorización de la chacra para el buen vivir. Introdujo el panorama de retos que implica cómo estructurar una coordinación regional desde Pratec (Lima) con acompañantes de Nacasur (Puno), Kay Pacha (Cochabamba) y las comunidades del Lago Titicaca en el caso de un Programa Binacional (Perú y Bolivia). También señaló las dificultades de carácter administrativas y presupuestales para una buena ejecución de actividades conjuntas.

Sobre todo enfatizó que la dinámica en el lado de las comunidades altoandinas bolivianas y de la promoción de la afirmación cultural de los Nacas en las comunidades de Puno están marcadas por grandes diferencias. Por ejemplo, en Bolivia la organicidad comunal incluye el movimiento sindical como parte de una familia más grande que el ayllu y las condiciones legales favorecen al apoyo de las autonomías territoriales más allá del espacio físico local. De otro lado, para muchos de los presentes a esta reunión, las relaciones entre el campesinado y los Estados Nacionales no podrían ser más contrastantes. Mientras que la política agraria boliviana promueve la soberanía alimentaria, el Perú da prioridad al fortalecimiento de la Sierra como una región de alimentos para la exportación. Este cuadro de desafíos para el PASA fue sumamente ilustrativo.

Cambiando de escenario de las clásicas reuniones, Mainumby y Pratec se re-encontraron en el campo de la crianza campesina. Gracias a la generosidad de Sabino y Raymundo (de Qolla Aymara), de Paulina, Francisco y Lydia (de Paqalqu) quienes posibilitaron la visita en las chacras de Plateria, Torasaya y Vilurcuni. Esto dió la posibilidad de acercarse a la metodología del acompañamiento, la práctica de la afirmación cultural en el espacio productivo y espiritual de la vida campesina. El encuentro en las chacras fue fundamental para reflexionar sobre cómo abordar la soberanía alimentaria desde el entendimiento de los actores principales, desde la experiencia cotidiana de los protagonistas campesinos. Los sabores de los alimentos producto de la crianza, los saberes en sintonía con los astros, la lectura de los signos de la naturaleza, la ayuda mutua y la ritualidad que invoca todo aquello que es más que humano pusieron en evidencia que el núcleo sociocultural de la chacra familiar, el fogón de las cocinas atizadas por mujeres, es el foco desde donde irradia el poder transformador y creativo del quehacer de los campesinos del altiplano andino.

En Copacabana, (Bolivia) continuaron las conversaciones con la confianza de que los sabores de la comida campesina habían fortalecido el ánimo de comprensión entre Pratec y Mainumby. Con mucho ahinco se encontraron ideas para puntualizar formas de cooperar, de aunar esfuerzos metodológicos y conceptuales - en ayni - en una secuencia gradual de procesos hasta Julio en que tendría lugar el Taller de Arranque. Pratec tomó la decisión de capacitar en temas como cosmovisión y agricultura andina y de apoyar con la metodología del video comunitario para registrar los saberes y prácticas de la cultura culinaria altoandina.

Mainumby asumió la responsabilidad administrativa y seguiría explorando rumbos no convencionales de investigación agraria poniendo especial énfasis en la producción de quinua cuya masificación sería un motivo de reflexión en muchos niveles. Nacasur, informados por Paulina decidirían cómo y en qué consistiría su inclusión en este ayni. Maruja y Timmi, continuarían apoyando en metodologías participativas a nombre del IIED.