El PASA


III.  Fortaleciendo las voces y las ideas campesinas sobre la soberanía alimentaria.

Junio- Julio 2008

Los acuerdos de Copacabana entre Mainumby, Pratec y Kai Pacha tuvieron sus propias dinámicas personales e institucionales (ver informes). Mientras tanto cursaba la invitación del IIED a los de Pratec, Nacasur y Mainumby para que complementen sus capacidades metodológicas mediante  eventos de capacitación interconectados: técnicas del video comunitario (VC), conceptos y métodos de la investigación acción participativa (IAP) en la soberanía alimentaria. Un integrante de Nacasur (Zenón Gomel) opinó que ellos conocían todo sobre el saber campesino y por ello no necesitaban dos capacitaciones de un total de 13 días y que esto se podría realizar con una reunión de un par de días. Debido a su propia agenda apretada se retiró del programa así como a las capacitaciones. Los dos talleres tenían el propósito de abrir espacios vivenciales a cada participante para acercarse a las comunidades con otras entradas conceptuales y metodológicas que se traducirían en los fundamentos de acción en el Taller de Arranque a inicios de julio.

a) Taller Video Comunitario

Los acompañantes de Nacasur que participaron en este taller traían una base de experiencia en la producción de videos bajo la modalidad de documentación de actividades de proyecto así como de registro de eventos de la vida campesina. Usando la cámara como testigo los videastas de Nacasur cuentan con un amplio archivo de prácticas rituales o procesos productivos. Gran parte de ese material ha servido para elaborar videos sobre un tema específico con difusión comunitaria y también usando canales locales de TV. La experiencia de los videastas reconocen que la respuesta campesina de verse en un video en su propio entorno sociocultural fue de un gran impacto en su autoestima colectiva. En otros casos, ver prácticas y saberes de otras regiones motivó en ellos recuperar las propias que están en peligro de ser olvidadas.
En este taller de VC (ver informe) los participantes sintieron la fuerza, el poder de las imágenes resumido en la frase “nos filmamos y nos vemos”lo cual revela el entendimiento de la producción de videos comunitarios. Las técnicas vividas en carne propia fueron medios para que cada persona se sienta sujeto de conocimiento sin distinción de rango entre los que están delante o detrás de la cámara. Los procesos de ganar voz propia y reflexionar a través del manejo técnico del video fue el valor agregado de la capacitación en VC así como el descubrimiento individual de “buena mano” para uno u otro aspecto del video comunitario. Estos procesos inclusivos, subjetivos, de gran emoción y afectividad, que toca el corazón y la mente de cada persona forman parte del repertorio de las técnicas del video comunitario para lo cual se requiere una actitud mental de apertura y paciencia con la tecnología.

b) Taller IAP

Cada Naca tiene su área de trabajo con un conjunto de comunidades promoviendo la afirmación cultural. Entendien su rol como acompañantes de las familias campesinas en la crianza de la chacra y desde la organicidad del ayllu. Los acompañantes de un Naca se relacionan al conjunto de familias bajo diversas modalidades de conversación. También abarcan espacios más amplios que la territorialidad comunal siempre y cuando estén definidas por el camino de las semillas, el trueque es decir espacios donde tiene lugar la vida de crianza de las familias campesinas. El acompañamiento de los saberes y prácticas campesinas se ha materializado en valiosas recolecciones grabada de testimonios orales que el o la acompañante elabora por escrito con miras a la publicación por diferentes canales.
Quienes tomaron parte en el proceso de aprendizaje del IAP aplicaron las técnicas y métodos participativos en Perka (Platería) y Vilurkuni (Yunguyo), comunidades en la ribera del Lago Titikaka. Fue una experiencia de escuchar diversas voces, que cada persona elabore sus testimonios visuales y lo explique en sus propios términos y categorías a un grupo mayor. Al cabo de dos días, la visualización de temas relacionados a la soberanía alimentaria formaban un mosaico riquísimo de cómo campesinos y campesinas fueron ganando voz en la expresión de sus saberes y prácticas culinarias. Unos recordaron con facilidad las comidas en el pasado, en el tiempo de los ancestros, otros necesitaron más confianza para hablar de la despensa, de las señas para guardar los alimentos, la diversidad de los platos que se preparan con la quinua, las papas. Las abuelitas demostraron profundo convencimiento que el fogón posee poderes especiales y la mayoría dejaban el mensaje que nunca deben faltar los rituales pues vigorizan y movilizan las propiedades alimenticias y espirituales de la familia.

Cada uno de los testimonios visuales estaba marcado por un énfasis muy personal y al presentarse en el grupo pequeño cada persona recibía estímulos sensoriales, el colorido y la originalidad de las representaciones, ideas y valores como el respeto al espacio de la despensa, historias de profunda afectividad a ciertas comidas como la kispiña. Esta diversidad de ideas, sentimientos, enriquecen los procesos participativos pues así se puede reflexionar sobre múltiples posibilidades de acción sin llegar a un resultado uniforme, generalizable ni dejarse llevar por las soluciones inmediatas. Los procesos participativos tienen el poder de crear un mayor horizonte de diversidad y de creatividad en los involucrados.


Durante este curso se puso en práctica participativa la creación permanente de espacios de acción- reflexión- acción (ARA) con mayor amplitud grupal. Por eso después de alentar la visualización y el debate de los temas surgidos en relación a la comprensión campesina de la soberanía alimentaria en las comunidades se invitó a todos los que habían participado a una asamblea en Chucuito.

 

La exhibición de los resultados visuales generaron temas para debatir en grupos paralelos y para tomar decisiones conjuntas practicando el arte y método de la facilitación. Así los grupos se alejan del activismo de desarrollo y entran en una dinámica de comprensión, de intercambio de percepciones, visiones y valores lo cual de cierta manera descoloniza las mentes. Escuchando la diversidad de opiniones en grupos grandes lleva a descubrir las distintas formas de pensamiento y tomar decisiones con la argumentación que cada persona sopesa cuando se expresa. Los ciclos continuos de ARA fortalece a cada uno a aprender de la diversidad, de la recreación imaginativa, de la memoria de las personas, del significado y la filosofía personal que cada uno le atribuye a la comida a partir de lo cual nacen propuestas de acción.

Por ejemplo, el grupo de mujeres campesinas aymaras examinó y presentó en la asamblea sus reflexiones sobre la quinua negra. Reconocieron que crece silvestre en cualquier parte, que es un gran alimento para niños y ancianos. Recordaron una serie de platos y brebajes que se elaboran con el arah, que además tiene una gran presencia en los rituales. Ellas expresaron prestarle más atención al arah así como a otras comidas silvestres, difundir el uso y toda la costumbre ligada a la recolección de comidas que son regalos de la madre tierra.

Para los participantes, estos dos eventos fue una oportunidad de establecer lazos interinstitucionales de trabajo en equipos, sin obedecer o mandar sino equilibrando los términos de interacción con los grupos campesinos poniendo al centro sus percepciones como productores de alimentos alto andinos. Se prepararon en las modalidades de trabajo y la filosofía participativas y jugaron un rol decisivo en el Taller de Arranque, la reunión para redefinir, compartir y renovar propuestas de cooperación que se venían conversando entre Mainumbi y Pratec desde Noviembre de 2007.

c) Taller de arranque: la participación es una decisión voluntaria.

En el taller de arranque con la presencia de las ideas de Michel y las contribuciones y preguntas de la plenaria enriquecieron cuestiones de orden conceptual y metodológico como: ¿por qué democratizar los sistemas agro alimentarios? ¿Qué rol juega la soberanía alimentaria en la cosmovisión andina? ¿Quiénes son los principales actores y cómo se involucran en los procesos de soberanía alimentaria? ¿Quién y cómo se asumen las funciones administrativas de las partes involucradas?

Los largos debates desembocaron en el posicionamiento en torno a estas cuestiones y otras de carácter más institucional, lo cual definió el retiro voluntario de Pratec y que los Nacas del Sur: Qolla Aymara, Asevida, Paqalqu y Ceprosi se animaran por la ruta iterativa de cuatro niveles de acción partiendo de la afirmación de prácticas y saberes desde las chacras de las comunidades alto andinas que apuntalan la soberanía alimentaria a largo plazo.



El primer paso fue tomar la decisión de involucrarse en el transcurso del tiempo a escuchar las múltiples voces campesinas y visualizar las culturas culinarias de hombres, mujeres, jóvenes en videos comunitarios. Esto expresa un deseo por aprender en forma conjunta identificando redes de sabios y sabias existentes en el campo. Revela querer crear espacios para que las redes de sabios se relacionen con científicos de mente abierta de los centros de investigación así como con los consumidores urbanos. Requiere familiarizarse y confiar que con el tiempo la perspectiva de facilitar y organizar situaciones propicias al diálogo de saberes transformarán conjunta y creativamente los intereses mercantilistas y contaminantes de las políticas y haciendo posible que la comida se convierta en un bien público para la plenitud de la vida.

Con el enfoque participativo como columna vertebral de los procesos de soberanía alimentaria, estas cuatro ONG’s locales asumieron el compromiso de aplicar métodos y técnicas de la investigación acción participativa y del video comunitario para diseñar con las familias campesinas formas graduales de aprendizaje mutuo, de final abierto a múltiples posibilidades de la comida soberana como parte integral de la cultura y la identidad andina. (Nivel 1)
Sin dejar de lado el nivel 1 sino más bien creciendo con los saberes y las prácticas de las familias se establecerían las redes de sabio y sabias para dar lugar al diálogo de saberes. Es decir, el proceso de facilitar que diferentes formas de pensar lleguen a acuerdos comunes de actuar sobre aspectos cruciales de la soberanía alimentaria bajo la premisa de un entendimiento común entre científicos y campesinos (Nivel 2).
Sucesivamente, desde la sabiduría alimentada por la comida de las chacras y de la experiencia equitativa que viene de lo profundo del sentimiento comunitario se entraría a facilitar diferentes foros de debate democrático ampliando las voces campesinas como parte de la sociedad peruana. Aquí se daría el aprendizaje metodológico de los jurados ciudadanos de Mali y de India. El debate con múltiples actores es el camino para acordar responsabilidades políticas incluyendo a las futuras generaciones en la recuperación de la vida y la armonía con la comida soberana (Nivel 3).
Juntos, desde la riqueza de las chacras campesinas los participantes de este programa conjugarían esfuerzos metodológicos y conceptuales en la democratización de los sistemas y políticas alimentarios a nivel latinoamericano y global (Nivel 4).
Mainumby de Bolivia también se unió a estos procesos continuando con su rol administrativo. En cuanto a la investigación acción participativa (Nivel 1) identificaría un área de trabajo comunitario sin perder de vista el ámbito de la confluencia política. (Nivel 3)
Los cuatro Nacas reconocieron en Sabino un interlocutor para conversar sobre los diseños comunitarios de procesos de soberanía alimentaria en cada área de trabajo y para coordinar los equipos del lado Peruano con los administradores de La Paz. Progresivamente, los planteamientos fueron elaborados en los siguientes términos:
Paqalqu, una asociación para la promoción rural, represntada por Lidia y Pancho,plantea su trabajo de investigación acción en el primer nivel. Se concentra en la cocina aymara con sus secretos y saberes de la comida y la revitalización de los utensilios de arcilla en las comunidades de Vilurcuni y Sanquira.
Qolla Aymara, mediante Sabino y Raymundo, plantea desarrollar una programación de actividades en los tres niveles. A nivel 1 estaría la realización de seminarios y talleres comunales e intercomunales con temas como la crianza del agua, caminos de las semillas, la cosmovisión y la biodiversidad, crianza de animales y pasturas naturales, calendarios de comidas. A nivel 2, la formación de red de profesores sobre la importancia de la quinua y la alpaca, así como talleres con las autoridades municipales y una exhibición de trabajos en las municipalidades. A Nivel 3, informar y motivar acciones con la Red Nacasur.
ASEVIDA,  la asociación para el estudio y vigorización de la diversidad andina desarrolla con Odón una propuesta en los cuatro niveles partiendo de las semillas de las chacras campesinas y teniendo como eje temático la biodiversidad para la comida, la salud, el paisaje y la naturaleza. Su área de trabajo se iría definiendo con comunidades de Ayaviri y Macusani.
Ceprosi, el centro de promoción y servicios integrales, plantea una investigación sobre la soberanía del maíz nativo en las chacras de las familias de las comunidades de Querumarca y Huito en el valle del Vilcanota. Rosío y Elena transmiten la idea  que las familias campesina se sientan capaces de recuperar la crianza de las chacras para producir alimentos sanos y contrarrestar la producción de leche que ha convertido las chacras en campos de cultivo de alfalfa y trébol para la alimentación de ganado vacuno.