El PASA


VI.     La Cumbre en la Apacheta

Otro evento multitudinario fue La Cumbre en la Apacheta que alcanzó más altura de lo soñado en Jarabacoa. Durante cuatro días a inicios de junio del 2009, más de 400 campesinos incluyendo diferentes actores políticos de la región se conocieron en un ambiente de fiesta y trabajaron en conjunto visualizando conocimientos y prácticas dividido en cuatro grupos temáticos: Soberanía alimentaria, Agua y Cambio Climático, Salud humana y del paisaje, la Producción agropecuaria. No faltó nada durante la convivencia de dos días en las comunidades.

 

 Todos: hombres, mujeres, jóvenes, niños y niñas, autoridades, se prestaron para intercambiar percepciones y analizaron en grupos pequeños los diferentes temas. Para coronar el aprendizaje, los grupos temáticos armaron sus exposiciones en el inmenso local de la comunidad, dejando entrever maneras muy originales de pensamiento y en la organización de los temas. Esto, estimuló las presentaciones y el debate en que expresaron distintos puntos de vista lo cual dio pie a reflexionar y construir un plan de Acción Intercomunal.

En cuanto al tema de Soberanía alimentaria, el grupo estructuró una exhibición con el siguiente hilo conductor de ideas:

Las estrellas nos dan sus señas, el comportamiento de los ríos, animales y de las plantas nos indican cómo serán las cosechas de las diferentes variedades de papas dulces y amargas, de la kañihua, quinua, cebada. Transformamos nuestros alimentos locales, en tunta, chuño, moraya, kispiña, mazamorras, con trabajosos procedimientos.
En las zonas altas la alpaca tiene usos múltiples. La comemos en chicharrón, chalona, carne para el caldo de cabeza, en asados, en charqui. El cebo nunca falta en los rituales, el cuero es para los amarres de las casas y la cola se utiliza para la máscara del baile Auqui Auqui. La lana de colores naturales nos sirve para hilar y tejer costales donde transportamos nuestra comida y las sogas con las que amarramos los costales. Los huesos los convertimos en herramientas para el tejido en el telar de cintura. El corazón sirve para hacer un ungüento medicinal.
Lo que cosechamos lo transformamos y lo conservamos en las despensas que es un lugar separado de la casa. Allí está la kañihua, el chuño, la papa, las habas, la quinua, el trigo, la avena. Todo el año podemos comer de nuestra despensa (foto 6058346 -47) respetando las señas y celebrando los rituales con respeto en el momento oportuno del ciclo agrícola.
Nuestros niños comen de todo y les gusta mucho la fruta que viene de la selva y de la costa. Sus platos preferidos son la mazamorra de quinua, la leche, el fiambre, las habas, los huevos, el queso, las papas, el choclo, el chaco...

 

También tenemos comidas de fiesta. Con motivo de los cumpleaños nunca falta un asado, para las parturientas, sopa de cordero sin sal, para la fiesta patronal, la parrillada y el wiwuachua para la celebración de los animales, la watia para la cosecha.
Las recetas del fiambre, del caldo de quinua, del pesque y las mazamorras salen sabrosas si la chacra se ha abonado con guano de ovino y vacuno.
Dentro de toda esta diversidad de comidas, algunos platos favoritos como la papa a la huancaína y el quispiño son esencialmente vegetarianos mientras que el plato paceño lleva carne y el wallaki se hace con pescado carachi. El asado de alpaca, o kankachu, combina papa, tunta, maíz, productos andinos con lechugas, tomates, cebollas, limón de pisos ecológicos más bajos.
El sabor de la comida de los humanos depende de lo que el ganado come y también del tipo de cocina y utensilios que se emplean.
La dieta campesina combina alimentos de la agroindustria que compramos en el mercado: el arroz, los fideos, la harina, la sémola, el azúcar, el aceite, la lecha Gloria, el atún. Estos aún no han desplazado a los de la chacra como la quinua, la kañihua, las papas dulces, amargas, la cebada, la oca, el isaño, la avena, las habas, el olluco.
En el mercado confluyen los productos propios y los comerciales. Esto se viene acentuando desde 1960 y tiene evidencias en el comportamiento humano. Antes la gente vivía más de 90 años, 25 a 30 años cumplían con respeto sus obligaciones sociales con la comunidad, en base al sistema de cargos y no había tanta enfermedad. Ahora que el consumo de los alimentos del mercado está incrementándose, los jóvenes ya no quieren asumir cargos en la comunidad. A los 25 años ya tienen canas, y se quieren casar desde los 15, tienen mala salud, corta vida, dependen de la tecnología y son muy individualistas.

La visión de futuro de un hombre incluye algunas mejoras infraestructurales en el centro poblado y aunque la base de la alimentación mantiene un lugar preponderante en las chacras, las ovejas, las alpacas, los pastos, el riego es mejorado. El futuro que ve una mujer tiene como foco la cocina con ollas de barro que son beneficiosas a la salud. Luchar para conservar los ojos de agua y que no caigan en manos de las empresas mineras. Tanto los animales como las chacras deben seguir criándose de forma natural como lo hacían los ancestros, a los animales se les mantiene libre de sarna con cebo y en la chacra no se debe usar fertilizantes químicos porque causan cáncer a la piel y otras enfermedades. En el futuro viviremos sanos, nuestros hijos también sin contaminación del ambiente. considerado como esencial para que la alimentación campesina tenga un futuro.

Un joven de 17 años expresa su visión de futuro de la soberanía alimentaria en la continuidad de la cadena alimenticia que comienza en las semillas, la crianza de papa, quinua, kañigua y de animales como la alpaca y la vaca para gozar de platos deliciosos como las papas cosidas, el caldo de quinua,  con leche, el cancacho, las papas con queso. El asocia el futuro de la alimentación con la nutrición natural, saludable y exquisita.
Estas ideas fueron debatidas y tomadas en cuenta para un plan de acción o perspectivas comunitarias de la soberanía alimentaria. Estos puntos expresan el entendimiento del derecho a determinar la calidad de la comidad así como su proyección en términos de la continuidad de la cultura culinaria andina, con sus saberes, valores espitiruales y anhelos de continuidad en el futuro:
- mantener la diversidad de semillas y criar las chacras con guano del litoral
- recuperar y enseñar saberes a los niños, en el trabajo de la chacra, con la ritualidad de los ciclos
- valorar nuestros alimentos de la chacra así como los silvestres para consumirlos de acuerdo a nuestras costumbres culinarias kispiño, aku, firi, mazamorra,
- mantener los manantiales puros y sin contaminación para que nosotros y los animales sigamos sanos y agradecer a los Apus para siga fluyendo el agua.

 

La cumbre sobrepasó las expectativas de las autoridades de Ayrumas Carumas quienes reconocieron la labor comprometida del apoyo de un equipo de facilitadores (mujeres y hombres). Durante los cinco días de un variado programa de fases de intensa interacción, reflexión, debates grupales los 15 facilitadores locales que se habían capacitado dos semanas antes durante un taller preparatorio en Puno para conducir el evento cumplieron este rol, cada quien con lo mejor de sus habilidades y respaldados por la cultura de incondicional servicio y cariño al bien común. También se organizó un equipo de videastas campesinos quienes registraron 48 horas de video de todo el evento incluyendo el trabajo de campo en las 4 comunidades. (Video de la Cumbre)